Del 26 de febrero al  4 de marzo, las deportistas miembro del nuevo Equipo Femenino de Alpinismo se concentraron en el Valle de Boí, Lleida para realizar su primera concentración.

La meteorología fue muy adversa, con viento y abundantes precipitaciones de nieve y lluvia en cotas altas y temperaturas muy variables, provocando que la inestabilidad de la nieve fuera un factor clave a la hora de preparar las actividades de la semana, valorando cada día cuál sería la mejor opción en términos deportivos pero sobre todo en términos de seguridad.

Bajo la supervisión del director del equipo, Marc Subirana, y el asesoramiento técnico del guía UIAGM Jorge Valle, las deportistas pudieron realizar actividades de escalada en hielo, mixto, drytooling, esquí de montaña y alpinismo, alternando todo ello con sesiones formativas de material, seguridad, encordamiento, progresión en ensamble, anclajes en hielo, protocolo de búsqueda de víctimas de avalanchas y autorescate en roca., en definitiva un programa denso y completo.

El domingo 25 por la noche el grupo se reunió en la pequeña localidad ribagorzana de Barruera para planificar las actividades de la semana y el lunes ya arrancó con una actividad formativa en la que se practicó la colocación de tornillos y montaje de reuniones en hielo, el descenso en rapel mediante abalakovs, la progresión en ensamble de forma segura, la técnica de cramponaje de todas las puntas y la técnica gestual en escalada en hielo. El lugar escogido fue la Cantera y las Rocas Negras en la presa de Cavallers.  El martes, aprovechando todavía el buen tiempo, el grupo puso en práctica todo lo practicado el día anterior y se escalaron las vías de hielo Islandis (300 m, II/5) y Antartic (340 m, III/4), dos clásicas del Valle de Boí que dejan siempre y gran sabor de boca. Después de ambas escaladas, el grupo remató la jornada y agotar las energías en un sector cercano de drytooling.

El miércoles amaneció con nieve abundante ya que estuvo nevando toda la noche. La previsión fue de precipitaciones durante todo el día, así que se decidió hacer una salida de esquí de montaña por el Valle de Sant Martí y aprovechar la nieve polvo recién caída, pero siempre en terreno de bosque protegido para evitar el elevado peligro de aludes y respetando las distancias de seguridad en las zonas más expuestas. Previamente, las deportistas comprobaron todo el material de esquí de montaña, desde las fijaciones hasta los bastones y las pieles de foca, para asegurarse que todo estuviera  a punto para disfrutar de la jornada.

Al día siguiente la climatología empeoró con más precipitaciones y subida notable de las temperaturas, provocando una mayor inestabilidad en el manto nivoso debido a la sobrecarga de peso en forma de nieve húmeda. El grupo decidió aprovechar la jornada en la estación de Boí-Taüll para practicar a conciencia el protocolo de rescate de víctimas de avalanchas utilizando el material de seguridad DVA, pala y sonda.

El viernes la meteorología por fin mejoró, pero el alto riesgo de alud, 4 sobre 5 en la escala de peligro de aludes, desaconsejó realizar actividades de montaña en terreno expuesto. De este modo el equipo se trasladó al Valle de Benasque y practicaron el drytooling en el excelente sector de la Cantera en las vías de roca de la Torre de Marfil. Una jornada en la que se mejoró la gestualidad y el cramponaje sobre roca y terreno mixto.

El sábado el despertador sonó temprano a las 5:30 y el grupo se desplazó a la Vall Nere para escalar vías de alpinismo en nieve y terreno mixto en la cara norte del Puerto Viejo de Vielha. Sin informaciones de croquis ni de rutas en la pared, las deportistas decidieron su propio itinerario a seguir y empezaron la escalada después de 2 horas de aproximación. Después de 4 largos difíciles de proteger en los que tuvieron que emplearse a fondo y limpiar la nieve inconsistente para encontrar las fisuras en las que protegerse con friends y fisureros, las deportistas escalaron tres cuartas partes de la pared hasta el  atardecer. El descenso en rapel por la vía se realizó montando reuniones de rapel con clavos y cordinos, para llegar de nuevo a pie de vía y volver al coche con los frontales después de una intensa jornada.

El último día de la concentración volvió la lluvia y el grupo aprovechó para practicar maniobras de autorescate en pared en el rocódromo de le Escuela de Montaña de Benasque.

En resumen, esta primera concentración fue todo un éxito tanto a nivel formativo como deportivo, en las que el equipo demostró un gran nivel técnico, físico y mental, además de mucha motivación por aprender y seguir mejorando, siempre en un ambiente cohesionado de motivación, positivismo y compañerismo.

  

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