La muerte de 21 corredores de montaña en la 100 K Huanghe Shilin Mountain Marathon, debe servirnos para reflexionar y aprender. Un día soleado de inicio cambia a unas condiciones de lluvia, granizo, vientos muy fuertes, y una temperatura próxima a 0ºC, en una zona que apenas rozaba los 2.000 metros de altura… Las montañas no son “asesinas”, las condiciones son cambiantes pero también previsibles, y la “mala suerte” muchas veces solo es un consuelo exculpatorio. Es obvio que es osado pasar de nadar en una piscina artificial y en un ambiente controlado, a nadar en el mar, en ríos o tratar de nadar en aguas bravas. Es evidente que no se puede pasar de una pista de atletismo a la montaña.

Cada fin de semana numerosos deportistas participan en eventos deportivos de larga duración en el medio natural como son las carreras por montaña trail. Durante estas actividades pequeños cambios meteorológicos pueden aumentar el riesgo de los deportistas de sufrir patologías medioambientales. Este riesgo, por otro lado, se puede minimizar con una planificación, preparación, y educación adecuada.

Es cierto que el nivel de entrenamiento físico y los conocimientos de los deportistas han mejorado en los últimos años, pero asumir que todos los participantes en estos eventos poseen los conocimientos de seguridad y salud necesarios para realizar semejantes desafíos es completamente erróneo.

Las patologías medioambientales descritas con más frecuencia en este tipo de competiciones son; la hipotermia, el síncope y golpe por calor asociados al esfuerzo, y la deshidratación.

Sería necesario educar de manera reglada a los responsables y participantes de este tipo de competiciones. Deben conocer la forma de presentación de estas patologías medioambientales, factores predisponentes y susceptibilidades individuales para padecerlas, los  signos y síntomas de alarma, y como prevenirlas.

Para estos fines, por ejemplo, han demostrado ser de utilidad los seminarios de seguridad y salud realizados justo antes de los eventos deportivos.

 

Prevención de la hipotermia durante eventos deportivos: 

Aunque existe riesgo de hipotermia en actividades deportivas con temperaturas por debajo de 15ºC, por lo general, las bajas temperaturas no son una contraindicación para realizar competiciones o actividades de resistencia en el medio natural. El riesgo de hipotermia se asocia a escenarios como, por ejemplo, inmersión en agua durante la competición, viento o lluvia, donde nuestro cuerpo perderá más calor del que pueda producir. Son en estas ocasiones cuando, sobre una población susceptible, el frío pueda ser muy dañino y ocasionar hipotermia grave llegando incluso a producir la muerte.

 

Los factores de riesgo para sufrir hipotermia durante una carrera de montaña son los siguientes:

  • Realizar la competición bajo lluvia y viento.
  • Corredores con bajo índice de grasa corporal y poca masa muscular.
  • Corredores por encima de 60 años y niños
  • Falta de glucosa en sangre
  • Falta de forma física
  • Extenuación
  • Las diferencias de sexo en la adaptación al frío son atribuibles a factores antropométricos y composición del músculo y grasa, siendo el sexo femenino el perjudicado.

 

Gestión del riesgo: 

Las lesiones medioambientales se encuentran dentro de los riesgos potenciales que identificamos y gestionamos antes de cualquier actividad. Su evaluación debe realizarse con suficiente antelación para poder plantear a los corredores o participantes que traigan suficiente ropa, para aumentar los lugares de refugio y puntos de calor, o poder avisar de cambios de recorrido, recortes e incluso de la cancelación. Pero también la evaluación debe ser continua durante la competición, debe existir la capacidad para poder modificar el recorrido por posibles cambios meteorológicos con el objetivo de reducir la exposición al frío.

 

Hay que recordar que el mayor riesgo de sufrir hipotermia es cuando no piensas en ella…, cuando no la esperas (en estaciones de año como la primavera, verano y otoño). La organización deberá tener en cuenta, como hemos visto, que existen circunstancias donde el corredor pueda tener un balance negativo en su lucha contra el frio, quedando muy indefenso frente a la hipotermia. Se deberán mitigar en especial situaciones de un gran robo de energía como la exposición a la triada; frío, lluvia y viento; o situaciones de poca producción energética que se ocasionan cuando el ejercicio no es suficientemente intenso; travesía sin desnivel por una zona técnica y venteada, un descenso o tramos donde se espera que el corredor esté agotado. Aunque no podemos olvidar que la prevención implica tanto al organizador como al participante.

 

Ropa: 

La ropa de abrigo protegerá contra la hipotermia disminuyendo la pérdida de calor através del aislamiento que produce la tela y el aire atrapado entre las capas de ropa.

Los deportistas deben estar alerta y abrigarse con la ropa adecuada en situaciones donde nuestro balance térmico sea negativo y el riesgo de hipotermia aumente, como los ejemplos que explicábamos anteriormente. Por ello, se debe elegir tanto la ropa durante la competición, como una “extra” en la mochila, pensando en posibles complicaciones.

La organización deberá alertar previamente que estas circunstancias puedan aparecer y gestionarlo adecuadamente.

 

Comida y bebida

Consumiremos de un 10 a 40 % más energía durante actividades en el frío debido a una suma de razones como son; llevar una ropa más pesada, caminar por terreno como nieve o barro, pero sobretodo, con el objetivo de mantenernos calientes. Este mayor gasto energético debe ser planificado por los organizadores y corredores, siendo necesario llevar comida “extra” en la mochila por si acaso.

 

Las pérdidas moderadas de líquidos no son tan importantes en el frío como lo son en ambientes calurosos, pero deberemos seguir tomando líquidos regularmente para evitar la deshidratación.

 

Conclusión: 

Realizar eventos deportivos bajo condiciones de frío intenso puede ser seguro si entrenadores, corredores, personal medico y directores de carrera realizan una correcta gestión del riesgo.

Para ello lo primero es ser montañeros experimentados y conocer el medio en el que vamos a desarrollar nuestra actividad. Debemos ser capaces de contestar a preguntas como; ¿qué frío hace?, ¿tienen suficiente ropa protectora?, ¿existe riesgo de hipotermia?, ¿quien puede sufrir hipotermia?, ¿están los corredores preparados?, ¿qué estrategias he preparado para combatirlo?, ¿tengo un plan preparado por si las condiciones meteorológicas cambian?

El riesgo cero no existe en montaña, y aun habiendo minimizado los riesgos los accidentes pueden suceder. Es entonces cuando esperamos y agradecemos la labor de esos “ángeles de la guarda” pero la clave está en ser todos nosotros “ángeles de la prevención”, empezando por las legislaciones que regulan estos eventos.

 

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